Tras años de lucha y avances en el ámbito de Sanidad, el colectivo reclama que las cuestiones pendientes encuentren respuesta.
Los Técnicos Superiores Sanitarios llevamos muchos años reclamando algo que, para nosotros, resulta tan sencillo de explicar como difícil de conseguir: que nuestra realidad profesional, nuestra formación y nuestra responsabilidad dentro del sistema sanitario tengan el reconocimiento que les corresponde.
No hemos llegado hasta aquí de un día para otro. Detrás de cada reivindicación hay años de trabajo, reuniones, negociaciones, movilizaciones y esfuerzo de muchos compañeros que, generación tras generación, han decidido no conformarse con que nuestra profesión permanezca anclada en una realidad que ya no se corresponde con nuestra formación ni con el papel que desempeñamos en la sanidad.
Y precisamente por eso creemos que es importante explicar con claridad por qué la Comisión por el Grado ha decidido continuar con la convocatoria de huelga y seguir avanzando en el proceso de movilización.
Porque sería injusto decir que no ha habido avances.
El Ministerio de Sanidad ha dado respuesta a las reivindicaciones que le hemos trasladado. Muchas de las cuestiones planteadas por nuestro colectivo han encontrado reflejo en el nuevo marco normativo que regula al personal estatutario sanitario, el Estatuto Marco, y se ha producido también un avance especialmente importante con la puesta en marcha de los trabajos orientados a la reconversión académica de nuestras enseñanzas hacia el ámbito universitario. El propio Ministerio ha planteado una nueva clasificación profesional vinculada al nivel de cualificación y sitúa actualmente a los Técnicos Superiores Sanitarios en el nivel 5 del MECU dentro de su propuesta de Estatuto Marco.
Por tanto, no estamos ante una movilización contra todo y contra todos, ni podemos presentar al Ministerio de Sanidad como si no hubiera escuchado nuestras reivindicaciones. Todo lo contrario.
Reconocemos los avances que se han producido y valoramos que determinadas cuestiones que durante años hemos defendido estén hoy incorporadas a los textos y a los espacios de trabajo institucional.
Pero una reivindicación no termina cuando una parte de ella encuentra respuesta.
Y aquí es donde debemos señalar con claridad dónde se encuentra ahora el problema.
Las respuestas que seguimos esperando no dependen del Ministerio de Sanidad. Hay decisiones fundamentales que afectan a nuestra clasificación profesional, al reconocimiento efectivo de nuestras condiciones dentro de la Administración y a la evolución de nuestro colectivo que requieren la intervención de otros ámbitos del Gobierno, especialmente del Ministerio de Hacienda y de Función Pública.
Es ahí donde seguimos encontrando silencio.
Y no podemos ignorarlo.
Porque una cosa es que nuestras reivindicaciones hayan avanzado en los textos normativos y en los grupos de trabajo, y otra muy distinta que ese avance quede bloqueado cuando llega el momento de convertirlo en una realidad efectiva.
La lucha por el Grupo B, por nuestro reconocimiento como profesionales sanitarios y por la evolución de nuestros estudios no comenzó ahora. Llevamos años defendiendo estas cuestiones. Hemos llamado a las puertas de las administraciones, hemos acudido a las mesas de negociación, hemos presentado argumentos jurídicos y profesionales y hemos tratado de avanzar siempre por la vía del diálogo.
Y también debemos señalar la falta de iniciativa de la mayoría de las comunidades autónomas durante 19 años. Esta es una reivindicación estatal, pero eso no ha impedido que La Rioja, Cantabria y Canarias hayan tomado iniciativas legislativas para avanzar en este sentido. Por eso resulta difícil entender que el resto de comunidades no hayan dado ningún paso en la misma dirección ni hayan mostrado la misma voluntad de impulsar soluciones para un colectivo que forma parte esencial de sus propios servicios sanitarios.
Y precisamente porque llevamos tantos años recorriendo ese camino, sabemos que la movilización no puede ser el primer recurso, pero tampoco puede dejar de serlo cuando las vías de diálogo llegan a un punto en el que ya no producen respuestas.
La huelga indefinida convocada a partir del 13 de octubre no es, por tanto, el comienzo de nuestra lucha. Es una nueva etapa dentro de una reivindicación que viene de lejos. Es una herramienta para conseguir que aquello que ya hemos conseguido introducir en el debate institucional no quede paralizado y para reclamar respuestas allí donde todavía no las hemos obtenido.
Y esto es algo que queremos trasladar especialmente a nuestros compañeros.
No se nos está pidiendo que olvidemos lo conseguido. Se nos está pidiendo que defendamos lo que todavía queda por conseguir.
Sabemos que las movilizaciones exigen esfuerzo y compromiso por parte de todos. Precisamente por eso, este momento requiere que afrontemos juntos lo que queda por conseguir, con la misma determinación con la que hemos llegado hasta aquí. Los avances alcanzados son importantes, pero también lo son las cuestiones que todavía permanecen pendientes. Y para que esas reivindicaciones no vuelvan a quedar en espera, necesitamos seguir unidos y seguir avanzando.
Lo que pedimos es algo diferente: conciencia de colectivo.
Que cada uno entienda que los avances que hemos conseguido durante estos años no han sido regalados. Han sido fruto del esfuerzo de quienes estuvieron antes, de quienes hoy siguen trabajando por ello y, también, de quienes decidan continuar empujando cuando más difícil resulta hacerlo.
Por eso, la Comisión por el Grado ha decidido seguir adelante con las movilizaciones. Porque sería un error retirar ahora la presión y aceptar que, después de tantos años de reivindicación y de haber conseguido avances importantes, podamos volver a quedarnos esperando indefinidamente una respuesta.
No hemos llegado hasta aquí para dar un paso atrás.
Hemos llegado hasta aquí porque hemos demostrado que nuestras reivindicaciones pueden entrar en los textos normativos, que nuestra evolución profesional puede formar parte de la agenda institucional y que nuestros estudios pueden comenzar a recorrer el camino hacia la universidad.
Ahora necesitamos que ese camino continúe.
Por eso, continuar con las movilizaciones no responde a una voluntad de confrontación por la confrontación. Responde a la convicción de que cuando el diálogo consigue avances, hay que seguir dialogando; pero cuando siguen pendientes cuestiones esenciales, también es necesario mantener la presión para que esas respuestas lleguen.
Durante las próximas semanas tendremos que permanecer unidos, informados y organizados. Habrá que explicar a la sociedad quiénes somos, qué hacemos y por qué reclamamos una evolución acorde con nuestra formación y nuestras responsabilidades. Habrá que trasladar nuestras reivindicaciones a las instituciones y al Parlamento. Y habrá que demostrar, una vez más, que detrás de esta lucha no hay unos pocos dirigentes ni unas determinadas organizaciones.
Hay miles de Técnicos Superiores Sanitarios que llevan años esperando que su profesión avance.
Esta lucha no pertenece a una organización concreta. No pertenece a una sigla. No pertenece a quienes hoy están al frente de la Comisión.
Es la lucha de todo un colectivo.
Y después de tantos años, cuando por fin algunas de nuestras reivindicaciones han empezado a encontrar respuesta, no podemos permitir que las que todavía están pendientes queden olvidadas en algún despacho.
Seguiremos tendiendo la mano para negociar. Seguiremos defendiendo nuestras propuestas con argumentos. Seguiremos reconociendo los avances allí donde se produzcan.
Pero también seguiremos reclamando las respuestas que todavía faltan.
Porque no hemos llegado hasta aquí para empezar de nuevo.
Hemos llegado hasta aquí después de años de lucha.
Y ahora toca dar el siguiente paso.
Comisiones por el Grado Universitario
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